En gran medida, la calidad de vida de cada ser humano depende de los cuidados y medidas de salud que aplica desde su niñez; la tercera edad no es la excepción, y para lograr que esta etapa sea tan memorable como las demás es conveniente cultivar y desarrollar buenos hábitos.
Dado que todos nacemos envejeciendo, deberíamos tomar en cuenta que vejez feliz dependerá de qué tan bien cuidemos de nosotros mismos a lo largo de la vida y de las medidas que diariamente procuremos para mantener saludable nuestro organismo, contar con adecuada autoestima y cultivar mente y espíritu.
Cierto es que con el proceso del envejecimiento se experimentan cambios físicos tales como aparición de arrugas y canas o falta de vigor, además de que se sufre sentimiento de pesar y duelo debido a las pérdidas afectivas y de seres queridos.
Empero, también es verdad que si una persona sobrevive más tiempo es porque su organismo es más resistente y su estilo de vida ha sido más benéfico que el de otros individuos, por lo que en vez de maldecir a la vejez hay que asimilarla como un logro más en el que cambia la percepción de uno mismo y la forma de relacionarse con el entorno. No es imposible, pues se trata de algo que ha ocurrido con anterioridad al pasar de la niñez a la adolescencia y de ésta a la edad adulta; así, para afrontar este reto, proporcionamos a continuación una serie de sencillos consejos.
Adiós a tabaco y alcohol
Fumar y consumir alcohol incrementan el riesgo de padecer enfermedades crónicas, como trastornos en el aparato circulatorio, mayor probabilidad de sufrir infartos, alteración del sistema nervioso y, en casos graves, enfisema pulmonar (obstrucción de los bronquios), cirrosis (alteración en donde los tejidos del hígado se endurecen y limitan su funcionamiento) y hasta cáncer.
Además de esto, el consumo de tales estimulantes favorece otros males como acidez estomacal, agruras, fatiga, mala memoria, confusión mental, tartamudez, trastornos de sueño, estado de ánimo cambiante, desinterés en las actividades diarias y baja del sistema inmunológico (que nos defiende de infecciones) y de la capacidad de reacción frente a situaciones de estrés. Por todas estas razones el consejo médico es claro: nunca es tarde para abandonar el tabaco o decidirse a beber con moderación.
Visitar al médico
Asistir al geriatra (especialista encargado de los problemas médicos de los individuos de la tercera edad) de manera periódica es una decisión acertada, pues tal como ocurre en otras etapas de la vida, la asesoría de un especialista en salud no es un síntoma de debilidad, sino una actitud prudente, madura y de autoestima muy positiva que hace frente al posible desarrollo de enfermedades.
En una revisión médica de una persona mayor de 65 años se tienen que evaluar presión sanguínea, pérdida de masa muscular, auditiva y visual, deterioro de las funciones mentales o problemas de tiroides. La salud bucal también debe revisarse con frecuencia, y en el caso de las mujeres, tienen que realizarse periódicamente una mamografía para detectar a tiempo cáncer en esa zona.
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